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Artículo de nuestro Fundador

 

Juan Pablo II en el corazón de todos

Luis Fernando Figari

 

Roma va saliendo del sosiego en el que quedó por el alejamiento masivo de sus habitantes. Los peregrinos no se dejaron ahuyentar por el caluroso verano romano. Así sucede cada año. Sin embargo el 2003 es distinto. Hay un ambiente de celebración, se conmemora el aniversario 25 de la elección del cardenal Karol Wojtyla, como el sucesor 263 de San Pedro, Obispo de Roma, Vicario de Cristo. Es un año de memorias.


Han pasado 100 años desde el pontificado de León XIII. Ha estado presente el recuerdo del Papa Pablo VI que precisamente hace 25 años fue llamado a Dios por su presencia. Tras él fue elegido Juan Pablo I. El mundo se detuvo sumergido en la incertidumbre cuando el "Papa de la sonrisa" fue llamado por el Padre Eterno. Había transcurrido tan solo un mes desde su elección. El 2003 ha estado jalonado por conmemoraciones y libros que han recordado la vida de estos grandes hombres de Dios del siglo XX. "Me han llamado de una tierra distante, distante pero siempre cercana en la comunión de la fe y de la tradición cristiana" dijo con voz segura el hombre vestido de blanco que apareció en los balcones de San Pedro. El año de 1978 fue testigo de la designación del primer papa no italiano en 455 años. "Me presento ante todos ustedes para confesar nuestra fe común, nuestra esperanza, nuestra fe en la madre de Cristo y de la Iglesia, "Del siempre fiel" de su Polonia nativa". "Todo tuyo" mariano de su emblema, el pontificado de Juan Pablo II se podría definir como la extraordinaria promoción en todo el mundo de la fe, la esperanza y la caridad.

Desde que viajó a Latinoamérica en 1979 el "Tu es Petrus" ha resonado por el mundo en los múltiples viajes del Papa. Sin duda Juan Pablo II es la persona que más seres humanos han visto personalmente hasta hoy. Su impulso evangelizador lo ha llevado a cuanto lugar ha podido visitar. Siempre ha buscado aplicar rectamente el Concilio Vaticano II. Su incansable promoción de cómo el ser humano encuentra su identidad en Cristo, ha sido una inspiración para las personas angustiadas y en fuga de sí "Vale la pena ser hombre, pues tú te has hecho hombre" exclamó emblemáticamente en el Jubileo de los Jóvenes de 1984 "Abran las puertas del Redentor" viene repitiendo al mundo.

Desde los inicios de su pontificado el Papa ha sido un promotor del ser humano y de la recta jerarquía de los valores. En un mundo que vive un trágico proceso de dimisión de lo humano, la voz de la Iglesia se levanta por doquier en la defensa de la vida, dignidad, libertad y demás derechos humanos. Juan Pablo II echa luces sobre la realidad de la persona, desde la maravilla que produce el evangelio y su iluminación. La palabra viva de la Iglesia es buena noticia todos los días. Obviamente no todos la comparten. El iluminismo y el secularismo están muy activos. El agnosticismo funcional se difunde incluso entre quienes se llaman creyentes. No pocos buscan silenciar y distorsionar la labor de la Iglesia. La persecución y calumnia contra la Iglesia y sus hijos se ha incrementado al ratificarse que constituyen el baluarte concreto de defensa de la humanidad. El atentado contra el Papa en 1981 es todo un símbolo a este nivel. Y ciertamente, Juan Pablo II es consciente de todo ello.

Como Vicario de Cristo Juan Pablo II ha guiado a la Iglesia hacia en incierto mar del siglo XXI. Ante las tribulaciones calma a la grey. "No tengan miedo" exhorta a los vacilantes: "Remen mar adentro". Predica con ardor que la verdadera realización humana va por el camino de la santidad. Todo él, ayer su vigor y hoy su fragilidad física anuncia al mundo entero: "Jesús es el Reconciliador. ¡Síganlo!"

Artículo publicado el 20 de septiembre de 2003 en el diario "El Comercio" de Lima (Perú)

 

 

 

 

 

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