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Los iniciosEl proceso de sus inicios ha sido llamado búsqueda y respuesta. Parte de una inconformidad de D. Luis Fernando Figari, el fundador del Sodalicio de Vida Cristiana, con la situación del mundo, en especial de los más pobres y necesitados. Existe en él un anhelo de que la situación cambie para forjar una sociedad en la que cada ser humano pueda vivir en libertad y de acuerdo con su dignidad de persona. Esa experiencia interior lleva al Fundador a buscar respuestas. Tras una creciente convicción de que los problemas del ser humano son fundamentalmente problemas religiosos, va acompañando y enseñando a un grupo de jóvenes como él a ensayar la verdad. Todo ello empieza en 1969. Luego de varios ensayos, entre los que destaca el Centro de Estudios Católicos, el 8 de diciembre de 1971, en Lima, Perú, se bautiza lo que es un sueño: el Sodalitium Christianae Vitae - Sodalicio de Vida Cristiana.
Un nombreEl nombre es en latín pues el Fundador sabía que ésa es la lengua oficial de la Iglesia, y que las congregaciones religiosas tienen nombres latinos. Se sumó a ello la idea de la universalidad. La ligazón a una sola lengua vernácula no armonizaba bien con la identidad universal de la Iglesia, de la que la naciente comunidad forma parte. El nombre Sodalitium trae remembranzas de la fraternidad y comunión de los discípulos del Señor. El tema de la comunión eclesial y de la eclesialidad fue una característica desde sus inicios.Ya entonces se veían señales de ruptura entre fe y vida, como el mismo Fundador lo había experimentado. Por ello pensó que la respuesta a la identidad cristiana recibida en el Bautismo y en la educación católica en la familia debería expresarse en una vida cristiana. Un día de clases en las aulas del Seminario de Santo Toribio, donde funcionaba la Facultad de Teología Pontificia y Civil de Lima, en la que Luis Fernando era el único estudiante laico, comunicó a varios de sus compañeros la decisión de dar nacimiento con otras personas a una comunidad de vida religiosa en el mundo, que manteniendo características laicales fuese una simiente evangelizadora. En medio del entusiasmo de varios compañeros surgió el tema del nombre. Algunos más avanzados en latín fueron ensayando las variantes, hasta que un sacerdote jesuita de amplia versación en latín resumió que el nombre que quería el que sería el Fundador de la nueva comunidad era Sodalitium Christianae Vitae.
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